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miércoles, 10 de marzo de 2010

Diario de viaje (fin de las vacaciones)




Con todo sobre el auto, felices y contentos a las 10:30 del sábado 20 de febrero comenzó el viaje.
Después de recorrer la autopista a con la locura contidiana de autos, bocinas y corridas.
Pronto todo eso quedó atrás, junto con los malos recuerdos, los problemas y las angustias.
Y allí estaba el horizonte despejado con pocas casas y mucho verde. Es en ese momento que tomé conciencia que comenzaban 15 días sin reloj, sin obligaciones y lo más triste sin pc.
Nos detuvimos dos o tres veces para estirar las piernas, tomar un café, cruzándonos con los que al igual que nosotros tenían la piel blanca de ciudad y los bronceaditos que eran los que regresaban a la rutina.
Pronto desaparecen las casas y sólo hay vacas, campo, árboles, lagunas, arroyos que displicentes se esparcen a orillas del camino, patos pequeños y grandes nadaban en sus aguas sin ninguna preocupación.

Trataba de no mirar hacia adelante una eterna fila de autos me recuerda lo que quiero dejar atrás, la locura cotidiana de la ciudad.
De haber elegido hubiera terminado mis vacaciones en alguno de esos pueblitos que tanto me gustan, donde las calles siguen siendo de tierra y cualquiera de ellas te deja en la playa. Pero esta vez no hubo elección y así terminamos en Mar del Plata, con autos, calles de cemento, gente mucha gente, playas privadas, ocupando lugares que en otros lados es de todos. Haciendo la eterna división entre el populacho y la "gente bien", que me perdonen los que van a playas privadas pero yo prefiero ir con el pueblo.





Después de cruzar la ciudad llegamos a destino. Allí está el faro como el guía del camino. El lugar era tranquilo, no hay mucho que caminar hasta el mar y el departamento alquilado dentro de todo no es tan feo. Como de siempre me acostumbro rápidamente y al segundo día me siento como en mi casa. Ese primer día mi marido y mi hija fueron al mar pero yo preferí quedarme haciendo una hermosa siesta, todavía me quedan 14 días para disfrutar.


Ocurrió que llovió casi todos los días, hubo 4 o 5 días de sol, pero hicimos muchas cosas bonitas, fuimos a desayunar a un lugar donde la especialidad son los panqueques, visitamos las fragatas que están de paseo por el bicentenario, fuimos al puerto a ver los lobos marinos expertos modelos para fotos, probamos en el casino que mi hija no conocía y era su primera vez y salió feliz y contenta que había ganado.





Siguieron días de no hacer nada, pasear, visitar amigos, mucha lluvia, muchas risas..
Y como dice la canción todo concluye al fin y se acabaron las vacaciones.



La gris mañana del sábado 6 de marzo armamos las valijas y comenzamos el camino de vuelta.
Este año fue todo diferente y sencillamente mágico.
Hacía muchos, muchos años que no descansaba tanto, que me olvidaba de todo lo que había dejado atrás y disfrutaba del ahora.



Tirarme al sol, los pocos días que hubo, conocer los nuevos lugares, caminar abajo de la lluvia, descubrir cosas que a veces uno no se da cuenta que están allí porque tenemos las neuronas ocupadas pensando en algo que hace tiempo se debería haber ido de allí. Pero esta vez se fueron, no había nada en qué pensar, sólo en pasear, tomar sol, levantarme tarde, tomar mate y disfrutar del lugar.



Traer el recuerdo del cariño de mi amiga, hacer una nueva amiga muy viejita gallega, de Galicia, que en tan poco tiempo se ganó mi corazón y mi cariño y la promesa de volver por lo menos a visitarla.



Y sinceramente los extrañé a todos, mi blog, los de ustedes, sus visitas y comentarios.
Pero ya estoy acá y hay que comenzar la maldita rutina, en estos días me pongo al día con los blogs amigos, los visito y actualizo mis otros blogs
Ya comencé con la mitad de mis proyectos así que como ya les dije, este será el mejor año del resto de mi vida.
Besitos.