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viernes, 30 de octubre de 2009

El extraño edificio


Una tarde se acercó mi jefe, me comunicó que debería comenzar a trabajar en el nuevo edificio ya que por mi especialización me sentiría más cómoda allí. No me hacía mucha gracia la idea, extrañaría a mis compañeros, a los chicos del café, el cadete, las eternas charlas a la hora del almuerzo, los lunes por la mañana, o los viernes por la tarde. Pero no podía discutir, necesitaba ese trabajo y si era transferida debía obedecer.
Después del almuerzo fui a conocer mi nueva oficina, un edificio moderno, sin ventanas abiertas, inteligente dijeron mis compañeros, odiaba esos términos, pero tampoco dije nada. Saludé a la recepcionista y creí ver un brillo rojo en sus ojos, pero no le hice caso, seguramente era mi imaginación.
Mi lugar de trabajo quedaba en el segundo piso, al final de un pasillo oscuro y lúgubre, escuché el ruido de mis pasos en el incómodo silencio. Abrí la puerta y un horrible chirrido hizo eco en el vacío. Me estremecí, miré el recinto era agradable pero muy gris para mi gusto. Me sobresaltó un grito aterrador.
Estaba husmeando los cajones y probando mi sillón, cuando golpearon la puerta, una mujer gorda se asomó y me comunicó que por la mañana debería reportarme con el que sería mi nuevo jefe. Su rostro denotaba algo que no me daba cuenta qué era.
Esa noche tuve pesadillas. Me desperté con el corazón acelerado y bañada en transpiración. Pensé que todo era producto de los nervios, que no debía hacer caso a esos sueños.
Mientras desayunaba mi gato estaba más inquieto que de costumbre, insistía con su miau en la puerta de calle, era inusual, él no solía ir a la calle, así que le hice unos mimos y le serví leche en su plato.
Llegué temprano, coloqué mis cosas en su lugar y me presenté en la oficina de personal, un hombre grande, alto, me estrechó la sudorosa mano, me dio una planilla para completar y me dijo en tono de prepotencia en cuál de los sindicatos querría asociarme. Le dije que en ninguno, no estaba de acuerdo con los sindicatos, contesté con una sonrisa. Volvió a insistir. Le dije de mala manera que lo pensaría. Contestó que si tardaba mucho lo decidiría él. Incómodamente me retiré.
Al volver a mi lugar encontré a mi asistente, una señora mayor que me pareció encantadora después de las tres personas que había conocido. Añoraba mi anterior lugar.
Como al pasar me dijo que tratara de no hacer amigos allí eran todos unos traidores. Se santificó y repitió "está lleno de traidores". Me hizo una larga lista de las personas que me tendría que alejar por "mi bien". Inconcientemente temblé.
Luego me trajo el café, me presentó a los que trabajarían conmigo, a decir verdad no me cayeron bien, sería que los comparaba con mis anteriores compañeros, no lo sé. Algo había que no me gustaba.
A las 12 fui a la oficina del jefe, cuando abrí la puerta me quedé helada, era el hombre de mis sueños. Fue brusco, me hizo firmar unos papeles que no alcancé a leer y me comunicó que mi horario terminaba a las 22 hs. No protesté, tenía que acostumbrarme y adaptarme.
Esa noche terminé el trabajo un poco más tarde. Comencé a transitar los oscuros y silenciosos pasillos. De pronto escuchaba voces y risas siniestras. Traté de ignorarlas pero mi curiosidad fue más fuerte. Volví sobre mis pasos. Busqué de dónde venían los ruidos. Pero no era de mi piso. A pesar del miedo que sentía comencé a bajar las escaleras. Las voces provenían del entre piso, me acerqué, abrí suavemente la puerta, todo el lugar se encontraba en penumbras, comencé a andar por hacia una luz que se filtraba bajo una puerta al final. Me pregunté qué estaba haciendo qué diría si era descubierta, pero no podía reprimir mis deseos de llegar hasta allí. Cuando me encontraba parada en el umbral alguien abrió la puerta y sentí un montón de ojos dirigidos hacia mí.

Mi jefe vestía una sotana y había velas por doquier. Algunos llevaban ropas rojas y otras negras. Me invitaron a pasar con una sonrisa y escuché decir: “te estábamos esperando” y nuevamente esa risa que me taladraba el cerebro.

En el fondo había un altar y una imagen del diablo.

Mi jefe en voz alta dijo:

- Bienvenida, veo que has elegido el sindicato correcto- y volvió a reír.



jueves, 29 de octubre de 2009

Crónicas de Halloween



Empecé ayer.. no me di cuenta de hacer la introducción, pero bueno estas semana comenzaré este ciclo, como en los cines, vio? de cuentos de terror.
No tengo mucha experiencia en el género así que disculpen si no son muy terroríficos o son feos, o tienen errores. Es una forma de incursionar en otras cosas.
Estuve buscando en mi amigo Google la historia de esta tradición y lo comparto con ustedes.

Origen celta

Halloween tiene su origen en una festividad céltica conocida como Samhain, que deriva de irlandés antiguo y significa fin del verano. Los antiguos britanos tenían una festividad similar conocida como Calan Gaeaf. En el Samhain se celebraba el final de la temporada de cosechas en la cultura celta y era considerada como el “Año Nuevo Celta”, que comenzaba con la estación oscura.

Los antiguos celtas creían que la línea que une a este mundo con el Otro Mundo se estrechaba con la llegada del Samhain, permitiendo a los espíritus (tanto benévolos como malévolos) pasar a través. Los ancestros familiares eran invitados y homenajeados mientras que los espíritus dañinos eran alejados. Se cree que el uso de trajes y máscaras se debe a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos. Su propósito era adoptar la apariencia de un espíritu maligno para evitar ser dañado. En Escocia los espíritus fueron suplantados por hombres jóvenes vestidos de blanco con máscaras o la cara pintada de negro.

El Samhain también era un momento para hacer balance de los suministros de alimentos y el ganado para prepararse para el invierno. Las hogueras también desempeñaron un papel importante en las festividades. Todos los otros fuegos se apagaban y en cada hogar se encendía una hoguera en la chimenea. Los huesos de los animales sacrificados se lanzaban a la hoguera.

Otra práctica común era la adivinación, que a menudo implicaba el consumo de alimentos y bebidas.


La tradición romana

Cuando tuvo lugar la ocupación romana de los dominios celtas la festividad fue asimilada por estos. Aunque ya celebraban los últimos días de octubre y primeros de noviembre una festividad conocida como la "fiesta de la cosecha", en honor a Pomona (diosa de los árboles frutales), se mezclaron ambas tradiciones. Las manzanas eran muy populares y pronto formaron parte de las celebraciones.


Cristianización de la festividad

Artículo principal: Día de Todos los Santos

En una época en la que predominaban las festividades "paganas", los Papas Gregorio III (731–741) y Gregorio IV (827–844) intentaron suplantarla por una festividad cristiana (Día de Todos los Santos) que fue transladada del 13 de mayo al 1 de noviembre.

La festividad llega a Estados Unidos

Cartel que anuncia la llegada del Halloween en 1904.

En 1840 esta festividad llega a Estados Unidos, donde queda fuertemente arraigada. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición durante la Gran hambruna irlandesa. Fueron ellos quienes difundieron la costumbre de tallar los "Jack-o'-lantern" (calabaza hueca con una vela dentro) [cita requerida], inspirada en la leyenda de "Jack el Tacaño”.

Sin embargo, la fiesta no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921. Ese año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados. La fiesta adquirió una progresiva popularidad en las siguientes décadas.

La internacionalización del Halloween se produjo a finales de los años 70 y principios de los 80 gracias al cine y a las series de televisión. En 1978, se estrenaba en EE.UU. y en el mundo entero La Noche de Halloween, de John Carpenter; una película ambientada en la víspera de Todos los Santos que supuso una referencia para el cine de terror de serie B; con innumerables secuelas e imitaciones.


Actualidad

Hoy en día Halloween es una de las fechas más importantes del calendario festivo en el continente americano (Estados Unidos y Canadá). Los países latinoamericanos, aunque conocen la festividad de Halloween, tienen sus propias festividades y tradiciones ese mismo día aunque coinciden en cuanto a su significado: la unión o extrema cercanía del mundo de los vivos y el reino de los muertos.

En Europa son muchas las ciudades en las que los jóvenes han decidido importar el modo con el que Estados Unidos concibe Halloween —celebrándolo con fiestas y disfraces. Aunque en algunos lugares, como Inglaterra, la fiesta original ha arraigado de nuevo.

El hecho de que esta fiesta haya llegado hasta nuestros días es, en cierta medida, gracias al enorme despliegue comercial y la publicidad engendrada en el cine estadounidense. La imagen de niños norteamericanos correteando por las oscuras calles disfrazados de duendes, fantasmas y demonios, pidiendo dulces y golosinas a los habitantes de un oscuro y tranquilo barrió, ha quedado grabada en la mente de muchas personas.


Bueno y ahora a disfrutar de mi ejercicio del terror.